Si se hace una grieta a mi voz… 
Contra el autoritarismo la corrupción y la ineptitud del sistema educativo mexicano.
Reflexiones acerca del último movimiento estudiantil, México 2018. 

Por Fabián González Hernández.

Si se hace una grieta a mi voz o si mi voz abre una grieta, sin representar a nadie, como individuo, simple profesor de CCH Sur con ganas de ayudar a embellecer a su colectividad sin pensar en intereses privados o de grupo,  solo quisiera decir que los porros existen y no han dejado de existir por que son parte de un aparato de control sobre la  población estudiantil para que esta no se organice generando “movimientos” que cambien las mentalidades y los procederes humanos y la educación no pase de un adiestramiento o transmisión de valores incuestionables de una generación a otra y toda organización estudiantil a lo más llegue a defendernos de un enemigo generado por el propio poder, lo que lo hace indispensable y le ayuda a no perder el control de ninguna de las partes. Los porros, los Narcos, la Delincuencia Organizada son Frankensteins creados por el propio sistema, parte del control de masas que el Estado Mexicano mantiene para controlar a la población a través del miedo.
 Cuando vemos la evolución del presente movimiento , vemos que surge desde CCH Azcaptzalco, fruto del autoritarismo y la corrupción de las autoridades universitarias, las cuales no solo atentaron contra la libertad de expresión, cobraban cuotas espurias y no fueron capaces de repartir la plantilla de maestros a tiempo, dejando grupos sin profesor, habiendo filas de aspirantes que quisieran trabajar en un CCH, y habiendo sobrado presupuesto para cubrir la plantilla de maestros, lo que vislumbra no solo ineptitud si no también manejos obscuros en la repartición de las vacantes. 
Los estudiantes de CCH Azcapotzalco iniciaron un movimiento legítimo en contra del AUTORITARISMO, LA CORRUPCION Y LA INEPTITUD de las autoridades educativas universitarias, que tuvo mucho eco en la sociedad mexicana ya que, tristemente, estas tres cosas son un cáncer en el sistema político mexicano en general, pero en el sistema educativo también y se vuelven más visibles al estar puestos ahí los ojos de todos.
 Se estaba generando un efecto dominó, dañino para el poder, donde la población no solo estaba mirando hacia CCH Azcapotzalco si no hacia sus propias escuelas donde también se padece, veces más, veces menos, estos tres flagelos, lo que en los viejos tiempos del Prianismo era normal, un mal inevitable, con gobiernos liderados por ineptos surgidos del fraude, la imposición o el engaño lo que contamina todos los niveles de gobierno, desde el primero hasta el último eslabón, pero que en la nueva lógica en la que queremos vivir los mexicanos desde el 1ero de julio ya no es posible.
Entonces, antes de que otras escuelas se organizaran y lucharan en contra de los pilares del sistema que pervierte todos los espacios de injerencia gubernamental en México, aparecen los porros, primero de manera local atacando a una asamblea en CCH Azcapo y después con su show espectacular frente a rectoría, como los enemigos visibles, Chupacabras sistémicos que ayudan al poder a mantenerse, aterrorizando a la población y viviendo de su miedo, obligándolos a  clamar mayor “seguridad” y castigo a los culpables, lo que al poder conviene, haciéndolo indispensable, para olvidarnos del origen del problema, que es más escabroso y que toca  fibras más sensibles.
Así las cosas, ahora estamos con una cortina de humo sistémica que quiere distraer la lucha hacia donde le conviene al poder: “Mayor seguridad en las escuelas” olvidando el cáncer ya mencionado del que el poder mismo se alimenta en México pero del que los mexicanos ya estamos hartos y al que debemos eliminar en todos los niveles: El autoritarismo, la corrupción y la ineptitud, que gracias al Prianismo se normalizaron demasiado en nuestra concepción de “Estado Mexicano” pero deben dejar de serlo en estos tiempos de hartazgo  sistémico representado en el voto masivo a AMLO. Esto ya está cambiando y se nos está dejando de hacer “normal” que no haya maestros en las escuelas, medicinas en los hospitales y dinero en las arcas del gobierno.  
Así que no quitemos el dedo del renglón y sigamos la lucha contra el autoritarismo, la ineptitud y la corrupción de los que todos podemos ser cómplices, por matar a la vaca, por agarrarle la pata y por comérnosla en chuletitas y de las cuales nos quejamos solo cuando somos victimas y no cuando también somos parte o lo ejercemos contra otros, como pueden ser nuestros hijos, nuestros alumnos o nuestros empleados y seamos críticos hacia fuera y hacia dentro de estos flagelos de nuestro sistema político que afecta a todas nuestras instituciones, incluida la familia, la iglesia, nuestro sistema de creencias, el salón de clases y hasta los espacios de activismo político.
En las familias mexicanas no es ninguna deshonra tener a un preminente corrupto entre los parientes, al contrario, se presume con los amigos que el tío o el hermano pertenecen a alguna cueva de ladrones sistémica y Dios lo puso donde hay para salpicar a los amigos. En el sistema educativo, se ha normalizado que los bajos salarios de los docentes sean compensados por los alumnos vía obras de teatro, venta de libros o dinero en efectivo bajo la complicidad de las autoridades educativas, de quienes también se dice que hacen negocios por su cuenta convirtiendo las calificaciones en moneda de cambio sobre todo a nivel preparatoria y secundaria. Y en las Primarias no se lucra con las calificaciones pero si con las cuotas de la sociedad de padres y con las cooperativas. En teoría las Autoridades o Directivos lo son para frenar este tipo de “Abusos” que son tolerados a su vez por parte del estudiantado quienes ven “normal” comprar una calificación al pertenecer a una sociedad tan corrupta como la nuestra, y quienes la mayoría de las veces no son escuchados cuando llegan a quejarse, ya que las autoridades son parte del juego. 
 Y es que el freno a la corrupción, en nuestro sistema donde todos los hilos son controlados desde arriba, pues debería venir desde arriba pero cuando el caballo está desbocado la cadena de favores no termina y los de abajo son los que siempre la pagan, estando pues, coludido el autoritarismo, no siendo estos problemas aislados si no muy íntimamente relacionados ya que uno nos lleva al otro y al hablar de la ineptitud pues es como la hija de los otros dos ya que es fruto de su matrimonio y esto lo vemos en todas las instituciones del Estado Mexicano que tras siglos de autoritarismo y corrupción no pueden engendrar otra cosa que ineptitud, de la que son ejemplo los políticos y artistas apapachados por este sistema, sobre todo los últimos años. 
Lo mas sano es que fueran los propios pares los que le pusieran un freno a nuestras malas acciones (o nuestra conciencia, que sabe que nuestras acciones pueden ser juzgadas por los otros) pero para eso tendríamos que ser “compañeros” y no “competencia” como lo somos actualmente en todos los ámbitos y el castigo, la corrección o el premio no dependieran solo desde arriba y así fuéramos los propios maestros, o los propios alumnos o los propios trabajadores los que entre nosotros tuviéramos la facultad de corregir y reprender a nuestros iguales, en Asamblea o Colegio o Academia donde  se tuviera la facultad de poner freno a este tipo de abusos que pudieran cometerse y donde también se pudieran idear nuevas formas  de afrontar el reto de crear mejores seres humanos que superen los vicios de las generaciones anteriores. Dejar de ver a la universidad como un “botín” como nos ha enseñado la ideología neoliberal que convirtió a los espacios públicos  en tesoros privados durante esta pesadilla de la que estamos despertando  y empezarlos a ver como una Utopía realizable, como lo exigen los nuevos tiempos de empatía y solidaridad humana que debemos ir construyendo en todos los niveles, empezando por el educativo.
¡Fuera Porros, Autoritarismo, Corrupción  e Ineptitud de nuestro sistema educativo en todos los niveles¡

A 15 de Septiembre del 20018.

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