CCH. 50 años. Otra historia.


CCH . 50 años.

Otra Historia.



 

¿Cómo mejorar las cosas en este “País”, en este mundo? La educación se ha planteado como la opción y en un País “atrasado” o “en desarrollo” como México se plantea casi como única y se invierten enormes cantidades de recursos humanos y materiales en el rubro. Pero no avanzamos como Pueblo por que la Educación que se plantea no es “Diagológica”, no libera si no lo contrario, es de tipo tradicionalista, del Conquistador al conquistado, planteada para repetir, no para transformar la realidad, basada en la autoridad y la competencia. La Educación puede ser un motor de cambio siempre que empodere a los de abajo, a partir del diálogo, la Solidaridad, la ayuda mutua. La Libertad, dedicada a liberar a otros. ¿Se realizó realmente  el CCH como proyecto? ¿O todo fue una mera simulación, una fachada, el  “acátese pero no se cumpla” repetido hasta el infinito de nuestra historia? ¿Cuajó alguna vez, realmente, el “Proyecto Original” y realmente se hizo algo diferente? ¿Tiene  sentido seguir llamándolo “CCH”?

 

En México ha habido pocos ejemplos felices  en cuanto a instituciones educativas que empoderen al Pueblo. La primera, y abortada por esta misma razón fue el Colegio de Santiago de Tlatelolco, que si bien al principio sirvió para la Conquista, siendo un instrumento para que los Franciscanos evangelizaran mejor conociendo la Cultura de sus feligreses, cuando vieron que comenzaban a empoderar a los Indios que aprendían Griego y Latín y que ahora eran Profesores y hasta querían ser Sacerdotes lo clausuran en 1576, durando solo 50 años, aprovechando para su clausura el decrecimiento de su población estudiantil debido a una pandemia conocida como el Cocoliztli que azoló a la población indígena de ese entonces matando entre dos y dos y medio millones de indígenas entre 1576 y 1577.





 

 La Universidad “Real y Pontificia” fue creada para bachilleres “Criollos”, por Padres Dominicos, más cercanos a la idea de los Jesuitas de congraciarse con la “Élite” para atraer al “Rebaño”. Fundada en 1551, se diferenció de las Universidades de “Provincia” por que sus “Títulos”, gracias a su carácter “Pontificio”, eran válidos en Europa. Durante el Porfiriato no perdió su carácter elitista, transformándose en Universidad Nacional, e incluso después de la revolución solo fueron una fachada los murales de San Idelfonso, ya que en el fondo la universidad siguió siendo elitista y poco vinculada al “Pueblo”, hasta la creación de “Ciudad Universitaria”, donde el “Pueblo” encontró un espacio, a veces, no solo para tener “oportunidades” de estudiar si no también para manifestar sus ganas de transformar el mundo. 

 

El “Movimiento del 68”, en el que la Universidad se va a una huelga respaldada por la Rectoría y todas las Escuelas deciden en Asambleas Autónomas la manera de apoyar al “Movimiento”, es el momento mas pleno en que   la “Universidad” comulga con el “Pueblo” ya que provocó, por ejemplo, que los de Derecho dieran asesorías gratuitas, los de Medicina Consultas, los de Teatro realizaran performance para juntar gente y dar la información,  los de Artes hicieran Carteles, volantes, hubiera vínculos con el pueblo de Topilejo, con la Unidad de Tlatelolco y un largo etc, que aunque fue frenado por la represión, quedó como ejemplo en la memoria colectiva.




 

Los Primeros años del Colegio de Ciencias y Humanidades, que supeditaron el diálogo a la autoridad, fueron una continuidad de dicho Movimiento debido a que una buena parte de los profesores lo habían vivido y el “Aprender a aprender” y el “Aprender a Hacer” se vincularon más allá de las paredes de la Universidad. El poder abortó el proyecto dejando en 5 los 10 CCH´s proyectados pero como no pudo clausurarlos de manera directa inició desde aquel entonces un auto-sabotaje dentro y fuera de la Universidad contra esta institución.

 

Primero con los mismos métodos utilizados en Prepas y Vocas de “Porros” golpeadores para amedrentar a los estudiantes “activistas”, despues dividiendo a los Maestros en “Categorías” y quitándole poder a las academias y desvirtuando el “activismo político” con grupos que actúan en nombre de la comunidad realizando acciones en contra de ella contra los que las “Autoridades” no actúan, dejando a la comunidad indefensa e inarticulada.      Con el paso del tiempo y la influencia de la ideología Neoliberal en todos los rubros de nuestra sociedad el CCH se fue transformando hasta dejar de ser lo que alguna vez había logrado.

 

El mundo cambió, la “Izquierda” también y para los 90´s mi padre trabajaba para el gobierno federal y para mi entró en conflicto su imagen (Como buen adolescente), al mismo tiempo que estudiaba en un CCH Sur que si bien todavía tenía 4 turnos, ya empezaba a sacar el “Marxismo” de la biblioteca y a cancelar el espacio de la “Hemeroteca”.

 



 

1.-Los inicios. ( Infancia.)

 

Para el poder, el proyecto de los CCH surge en una reunión “privada” en octubre o noviembre de 1970 en casa del entonces rector Pablo González Casanova a la que asistió el entonces presidente electo, Luis Echeverría Álvarez, según el testimonio de Alfonso Bernal Sahagún, primer coordinador del Colegio de Ciencias y Humanidades, que estuvo invitado  a la  reunión, y rememora el siguiente diálogo entre el rector y el presidente:

 

“Don Pablo: mira Luis, (se hablaban de tu porque habían sido compañeros de escuela) el próximo año, por ahí de abril van a salir 15,000 estudiantes de secundaria de aquí del Distrito  Federal. Ni el Poli ni nosotros tenemos la capacidad para recibirlos, y tu, que tienes que empezar a resolver problemas, tienes dos opciones: o creas 15, 000 plazas de trabajo que te cuestan 100 000 pesos cada una, o creas 15,000 plazas escolares que te costarán 4,000 pesos cada una.

Echeverría, sin pensarlo mucho dijo: Que se creen las escolares.”[1]

Y con la anuencia del Tlatoani,  se echó a andar el proyecto.

 

Para el Pueblo las cosas ya habían comenzado antes a través de la organización desde abajo organizando las “Prepas Populares” , como por ejemplo en la Universidad Autónoma de Puebla donde:

 

El  20 de noviembre de 1969 en el Salón Barroco del Edificio Carolino, se celebró una reunión entre estudiantes universitarios, padres de familia y rechazados para discutir la creación de una nueva preparatoria , donde las clases se impartan gratuitamente como servicio social. En esta sesión, se convocó a la inscripción provisional y se informó que se presentaría el proyecto al Consejo Universitario.”[2]



 

 

El Colegio de Ciencias y Humanidades se instaura hace 50 años en buena medida debido al bajo numero de egresados de las Preparatorias Nacionales, de tradición Colonial y Positivista, con influencia del modelo Estadounidense a partir de  los 50´s, dotadas con excelentes espacios e instalaciones deportivas, que sin embargo “titulan” pocos “Bachilleres”, debido en buena medida a su modelo educativo. Las Preparatorias Populares son antecedente en la creación de los CCH, mostrando su imperiosa necesidad para el pueblo, al haber alrededor de 12,000 rechazados en el “Examen de Selección” de 1967 y de manera autogestiva, solidaria y con acción directa estaban resolviendo esta carencia a partir de la organización de Maestros, Alumnos y padres de familia a Iniciativa del Grupo estudiantil “Miguel Hernández” que iban un paso adelante del Estado ya que desde febrero del 68 había entrado en funcionamiento la Prepa Popular utilizando Salones vacíos de la facultad de Filosofía y Letras, sumándose al remolino del movimiento de ese mismo año.

 



 El CCH se inaugura como un proyecto que prácticamente resolverá esta carencia de oportunidades que ya estaba siendo atacada desde abajo, con 10 planteles (originalmente proyectados) de carácter masivo, con el mismo Status que las Prepas, pero con un sistema diferente donde se pusiera mayor incapié al aprendizaje autónomo por parte del alumno, cambiando la “Catedra” tradicional donde el maestro “Dicta” y el alumno “apunta” por un sistema de “Talleres” y “Laboratorios” donde el maestro “Coordina” y los alumnos realizan “proyectos”, “Investigaciones” o “Actividades”. 

 




Y así comenzó el proyecto “CCH”, con un “Decreto Presidencial” que ordenó que se moviera el cielo y la tierra y se realizara la construcción de 5 enormes planteles, con una gran Biblioteca, buenos auditorios, laboratorios y muchos edificios, de la A a la Z, que  resarcirían este vacío dejado por el Estado.  Al principio todo era nuevo. Los laboratorios, los salones de clase. Ahora faltaban los maestros, que había que construir y que no se forman estudiando una profesión y tomando un curso si no en el día a día dentro del Salón de clases, en el trabajo con los alumnos, en el ensayo y error, en la preparación constante y en la intención de construir un mundo nuevo. Y eso, estaba por construirse.

 

Para mi familia el principio llegó con un anuncio en el periódico que convocaba a Profesionistas de todos los rubros para formar parte de un Curso de selección que duraría tres meses,  orientado a capacitar Profesores que formarían parte de la Planta docente del nuevo Proyecto Educativo. A mi padre, Ingeniero Químico, en aquel entonces se le terminaba el dinero de la liquidación de su último trabajo y se preparaba para volver a la Industria cuando mi madre le mostró el tal anuncio, que lo hizo cambiar el rumbo de su vida, formando parte de los maestros del nuevo Colegio al cursar de manera satisfactoria el dicho curso, que hasta fue pagado con 500 pesos.

 

Las primeras generaciones de maestros y alumnos, se desarrollaron en este clima político  donde pertenecían a una institución que se dedicaba a dar Educación, Progreso, Justicia Social a la mayor cantidad posible de Mexicanos, empoderando a los de abajo en un País gobernado por el PRI, donde estaban a flor de piel el 2 de Octubre, el 10 de junio, la masacre de la familia de Rubén Jaramillo, la persecución y encarcelamiento de Revueltas  y un largo etcétera, lo que creaba un ambiente psicótico donde el “Estado Benefactor” era también un asesino en potencia. Se vivía como en una película de Alfred Hitchcock.


 

 Contaban con el ejemplo de algunos proyectos anteriores, ya que nada surge de la nada y siempre existen tradiciones o experiencias previas. Uno, el de los “Normalistas”,  quienes desde la época Cardenista cobraron fama de “Mártires del Conocimiento”  por haber muerto en manos de Curas y  Caciques por llevar hasta lugares atrasados la Educación y los Derechos Constitucionales, además de las figuras de  Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, cuyo ejemplo estaba muy fresco.  

 

También estaba en el ambiente el Filósofo brasileño Paulo Freire, cuyo trabajo de pedagogía emancipadora se acercaba mucho a los anhelos del recién inaugurado colegio. Y claro,  el de las clases en Universidad y Preparatoria, de tradición Escolástica y Positivista, que aunque se quisieran superar o cambiar, eran a fin de cuentas el ejemplo más grande, donde se habían formado y habían logrado “Licenciarse” todos los nuevos Profesores.





 

Recuerdo que, como niño, veía a la Universidad como un enorme Disneylandia o lo que yo creía que podría ser Disneylandia, con sus diferentes secciones y paisajes, basados en las Ciencias y los Saberes. Me alucinaba mucho que se llamara “Ciudad”  y eso me ponía a pensar en un todo, con bomberos, policías y un largo etcétera, y pensando en lo que es, contenedora de conocimiento, también se me figuraba una especie de enorme Semilla, que si se desarrollara haría el mundo más bello, como la Ciudad Universitaria en si,  y el CCH Sur, como Semilla de la semilla. 

 

En este clima político, los maestros de CCH por un lado gozaban de ese aura de Heroísmo emanado del Movimiento Estudiantil del 68, que convirtió a una buena parte de la  universidad, por lo menos simbólicamente, en bastión de fuerzas políticas no alineadas con el PRI ni con la Derecha tradicional, pero por el otro, su cheque provenía de ese mismo Estado, lo que restringía sus aspiraciones revolucionarias. 

 

Desde un principio hubo cierta ambigüedad  en la formación de los CCH´s ya que por ejemplo se copió la plantilla de “Autoridades”, desde el Director hasta el Secretario administrativo de las Prepas, quedando su función no bien establecida en un modelo donde se fomentaba la autonomía, el autocontrol,  establecidos en el famoso slogan: “Aprender a aprender”, donde una figura llamada “autoridad” no tiene sentido.


 

 

Al principio, y en razón misma de esta Filosofía de los CCH´s, el poder real, donde se tomaban las decisiones y se resolvían los problemas cayó en las “Academias” que era donde se realizaba el trabajo, desde la realización de los programas de Estudio, materiales, Exámenes extraordinarios, Cursos de actualización,   problemas entre maestros y alumnos, hasta la contratación de nuevos maestros, era incumbencia de la “Academia” donde en Asambleas de “Pares” se resolvían los asuntos fomentando la igualdad y por lo tanto las demás virtudes del acontecer humano , eligiendo de manera democrática a un “Coordinador” que iba cambiando, mas acorde con el sistema que se quería inventar.


También el espacio de las academias era un punto de vinculación con el exterior donde organizaciones Populares de todo tipo, desde pequeños sindicatos en Huelga hasta campesinos desplazados por el ejercito, iban a pedir el apoyo de los universitarios. Algunas más combativas que otras, las academias fueron espacio para el activismo político, a veces más allá del ámbito universitario, siendo nutridos los contingentes de ceceacheros en las 2 marchas de ni “Perdón ni Olvido” de todos los años, (el 2 de octubre y el 10 de junio) y siendo común el apoyo solidario a Trabajadores amenazados con el rompimiento de su pequeña huelga por los matones del sindicato blanco, o el apoyo a colonias populares amenazadas con ser barridas, donde hasta a veces llegaba algún contingente para apoyar en los campamentos. 


 Al interior de la UNAM, los CCH fueron un importante bastión en las conquistas logradas por el STUNAM que en aquel entonces logró ese nombre logrando negociar el contrato colectivo de trabajo de maestros y trabajadores, cuya unidad los hizo tan fuertes que a principios de los 80´s gobierno y autoridades universitarias se abocaron a dividir al Sindicato cooptando líderes, otorgando una curul en la cámara de Diputados al Secretario General, dando  puestos como Autoridades a algunos lideres  y creando la AAPAUNAM, Sindicato “Blanco” que ni “Sindicato” es, a partir de un amañado proceso democrático del que los lideres del STUNAM hicieron la vista gorda, distraídos como estaban con las prevendas obtenidas.




  



2.-  Desarrollo.

 

El poder de las academias se fue perdiendo a raíz de que no pudieron hacer frente a demandas laborales de profesores que no cumplían con sus labores y que abusaban de la confianza de que nadie los supervisara mas que sus propios alumnos, quienes hacían del conocimiento del Coordinador situaciones que a veces ameritaban restricción de contrato, lo que derivó en conflictos legales que le quitaron a la academia el atributo de contratar o despedir profesores,  que con el tiempo recayó en exclusivas manos de las autoridades, lo que fue mermando el “Compañerismo” en beneficio del “amiguismo” y fue convirtiendo en “Feudo” lo que antes funcionaba como “República”.  

 

 Esta autoridad real que en un principio tuvieron los Profesores  con el tiempo la fueron perdiendo a partir de la estratificación de la planta docente que fue mermando la igualdad de los salarios, lo que fue creando “categorías” que por principio fueron entre “Titulados” y “Pasantes” pero con el tiempo se fueron sofisticando entre “Definitivos” y “Asignados” (o “De asignatura”) y la joya de la Corona los “De Carrera” que llegan a esta categoría en función de exámenes internos en base a comisiones “Dictaminadoras” más parecidas  a “Tribunal de la Santa Inquisición” que a un Jurado Académico por el oscurantismo implícito en sus reglas, y por la cantidad de “Pruebas” que se deben entregar, que  parecen más legajos Judiciales que Académicos.  Por ejemplo no se hacen públicos los trabajos entregados por los profesores como “pruebas”, y solo permite elegir de manera democrática a una minoría de los “Jurados”, lo que da a las autoridades y a los grupos de poder interno un amplio margen de manejo para su manipulación, además de que no se puede apelar sin un “Representante”.  




 

La ideología hegemónica conocida como “Neoliberalismo” empezó a aplicarse  en los CCH, institución más cercana a la filosofía del “Estado Benefactor” que desapareció para dar lugar al “Libre Mercado” basado en el individualismo a ultranza, reflejado en la nomina de los Profesores de la UNAM que se fue haciendo cada vez más dispareja desde que se aplican los “Estímulos económicos” para los “Definitivos” y de “Asignatura” y el “PRIDE” para los “De carrera” que se supeditan al nivel académico, a la categoría y a las nuevas reglas que se quieran implementar desde arriba. Por ejemplo, a partir de esta figura se pudo imponer la obligación de  “Firmar” antes de dar clases, lo que antes no se hacía basados en un modelo donde la responsabilidad no era proveniente del miedo si no del amor a una colectividad a la que se pertenece. 


 

 

Sabemos que el “Proyecto Original” se fue perdiendo desde que Echeverría mismo lo abortó con un nuevo “Decreto presidencial”  del 26 de septiembre de 1973, debido exactamente al éxito obtenido en esta institución (para el “Pueblo”, que no para el “gobierno”) que se iba convirtiendo en un oasis para la libertad, la fraternidad de los de abajo quienes se veían cobijados y empoderados en sus instalaciones,  dejando en cinco los diez CCH´s  planeados y fundando con el mismo dinero designado a la construcción de los  otros 5,  el Colegio de Bachilleres, asignado a la SEP, quitando este atributo a la UNAM y procurando no cometer los mismos “errores”, con planteles de medianos a chicos para favorecer su control y con un sistema mas parecido a Secundarias y Prepas donde no se  propiciara la libertad, la autonomía y una autentica Educación, que solo puede existir si se cuestiona la verdad y se propicia que el sujeto la “Descubra” por si mismo. Como diría Freire, transformando a los alumnos de “Objetos” en “Sujetos”. 




 

Lo demás es “Instrucción”, que es cuando la verdad proviene de lo que dice la “Autoridad”, llámese maestro o jefe, que es lo que da la SEP aunque le llame “Educación”, por este sistema vertical aplicado tanto en el ámbito laboral como en el académico ya que lo que se llama “Educación” en México está supeditado a la Visión del maestro y a las “Ordenes de arriba”, quedándose la poca organización autónoma de los Profesores de la CNTE en el ámbito laboral y de sobrevivencia ante las rapacidades de la tiranía de su “Sindicato”, transformando y cuestionando muy poco su labor académica y su vinculación con el “Pueblo”, lo que se realizó en buena medida en el CCH de los primeros años donde se propició una verdadera Educación, donde la verdad no está supeditada a la autoridad si no al proceso de asimilación por parte del alumno quien es el que llegará a sus propias conclusiones, que en un país como México cuyas bases son el engaño, la traición y la corrupción, necesariamente forma “bachilleres” no solo repetidores si no transformadores de las tradiciones pútridas, de lo que el gobierno se dio cuenta y suspendió.





El CCH siguió existiendo, con sus hermosas instalaciones, pero cada vez dejando más de ser  “El CCH”, al grado de  que en 1996 incluso se le cambió el nombre a “Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades”, se hicieron dos turnos en vez de cuatro aumentando  el numero de horas de estudio en el salón de clase, pasando de 17 a 29 por semana, e incluso cambió el nombre de la principal “Autoridad”, llamándose “Coordinador” de 1971 a 1998 para pasar a ser “Director General” del 98 en adelante. El “Poder” de las academias se fue diluyendo, expresándose ahora la solidaridad entre los profesores en ayudarse para los “Concursos”, tanto de “Definitividad” como de “Carrera” y los Cursos de actualización, que al principio se tomaban de manera espontanea, por el afán de mejorar, después fueron de manera obligada y con el afán de juntar “Puntos” para el “Currículum”.

 

 La obtención la figura laboral “Plaza de Carrera” dentro del Bachillerato fue fruto de una lucha por parte de algunos Profesores de CCH y Prepas  durante los 80´s, quienes no podían aspirar a  ser “De Carrera” por que no realizaban investigación, lo que lograron obtener a base de una lucha,  que les permitió aspirar a  esta Categoría por “Concurso” y dar menos horas de clase, dedicando tiempo a la realización de otro tipo de actividades académicas por un mayor sueldo, que al principio no era tan diferente que el de los otros profesores pero que con el PRIDE se multiplicó creando una desigualdad salarial ofensiva entre “Compañeros” de trabajo, lo que mermó la Compasión y la Solidaridad en el nombre de la Competencia, el individualismo, el “amiguismo”,  el sálvese quien pueda y las Mafias de Poder, atributos del sistema Neoliberal en general que se reprodujeron al interior de los CCH, utilizando a esta figura del Profesorado para reproducir y normalizar al interior de la UNAM un sistema social donde unos pocos ganan demasiado y a los demás apenas y les alcanza para vivir.





3.- Decadencia .

 

Después de la huelga del 2000, la UNAM quedó como una institución aliada del pueblo solo por su gratuidad, pero no por la orientación de su Educación ni de sus programas de estudio, que desde los 90,s  se fueron adaptando al “Sistema Neoliberal” siendo algunos casos más radicales que otros (Como el de la Facultad de Economía) , utilizando la lógica de hacer Profesionistas aptos para un mercado “Global”, no para el fortalecimiento de un “Estado Nacional”. Es decir, en función de lo que las “Empresas Trasnacionales” necesiten.

 

Entre los alumnos la ideología neoliberal se vio acrecentada a partir de la implementación del COMIPEMS,  formándose la imagen de la UNAM como una institución de “Élite”, por los muchos “Puntos” requeridos para quedarse donde estudian los “Mejores” y se alejó  de la imagen que alguna vez dio como aliada del pueblo y de sus luchas, quedando solo como un trampolín gratuito para aspirar a tener un “Titulo” que los enganche en el sistema ”Global” con un mejor sueldo que les permita diferenciarse de los suyos y ser feliz y tener coche y  poder pagar una escuela y una clínica “Privadas”.




 En el ámbito académico, el aumento de 17 a 29 horas y la nueva dinámica de sobresalir para ganar la “Plaza” hizo mas protagonistas a los profesores quienes trataban de distinguirse de los compañeros, inmersos en un ambiente de “Competencia” que reproducián en sus salones de Clase. Los profesores,  siguiendo el manual se pusieron a juntar puntos en la “Carrera por la Plaza” y a lo más hubo un movimiento de Profesores cuando en 2014 se quiso restringir con edad la Promoción de unas “Plazas” en una Convocatoria. Los “Concursos” y no las “Clases” se convirtió en el objetivo primordial de los Maestros del CCH.

 

Esta descomposición,  se vio reflejada  en el año 2020 donde los “Paros”  culminaron en  incendio y destrucción , ante la mirada impotente o cómplice por parte de Autoridades Universitarias y Federales, Estudiantes, Maestros, Trabajadores y Pueblo en General. Lo triste no es que unos cuantos vándalos los destruyeran. Lo triste es que nadie fue para defenderlo. El CCH es hoy una institución donde los Maestros están juntando sus puntos para la “Plaza”, los Estudiantes sus puntos para el “Pase”, los trabajadores sus puntos para la “recomendación” y la “tiendita” y las Autoridades sus puntos para la “Jubilación” mandando lo que les mandan, mientras los edificios se incendian, las paredes se rompen, los laboratorios se destruyen, a los Profesores se les lincha y la poca cohesión social se termina.


 


 

Las academias, cuando las escuelas abrían, (antes de la destrucción y la Pandemia), funcionaban, a lo mas, como comedor y Guarda -Lockers. Si es que, por lo más, Salón de Fiestas. Las “Autoridades” mandan y el amiguismo con los de arriba, que en algún momento se escondía, hoy se presume. El caso del maestro linchado en CCH Azcapotzalco, con acusaciones falsas presentadas en “Asamblea” que culminó en linchamiento, la destrucción  de CCH Sur, Oriente, Naucalpan y otras escuelas y preparatorias de la UNAM son signos de esta putrefacción. 

 

El “Aprender a aprender”, está supeditado a las “Ordenes de arriba”. Si es que, quedan algunos resquicios de lo que fue el CCH, algunos maestros que recuerdan que hubo un “Proyecto Original” y lo siguen intentando aplicar en sus clases, pero ya no es lo que era. Los maestros ya no coordinan a los alumnos para  “Investigar” o “Aprender” por su cuenta sino que los “pastorean” dentro del Salón de Clases mientras a su vez son “pastoreados” por los vigilantes mandados por la Dirección, quienes a su vez son pastoreados por la Rectoría, quienes a su ves son pastoreados por…. 

 

 

Canción Para el CCH (Video)


Hasta Siempre Toño Lee. (Video)

 

 

Fabián González Hernández. Enero del 2021.

 



[1]  Documentos y testimonios de la Historia del Colegio de Ciencias y Humanidades. González Teyssier, Jorge y otros. México 2013 Edit. UNAM -CCH. Pag 163.  

[2] De Pérez Cruz, José Enrique, Cuadernos de educación sindical # 90 “Las luchas estudiantiles en México”.  

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