No a una Universidad Nazional Apostólica y Medieval.
No a una Universidad Nazional Apostólica y Medieval.
Recordemos que nuestra Universidad,
simbólicamente, fue fundada en 1551
bajo la tutela de los franciscanos, con la mentalidad católica
imperante. De hecho la nación Mexicana entera,
fue fundada con este pretexto: Propagar la verdadera fe entre los paganos. Para
no ir más lejos la constitución de 1824, que es la primera constitución
mexicana, dice que la nación mexicana es católica, apostólica y romana y que se
prohíbe cualquier otra. El punto al que quiero llegar, es que creo que la
concepción educativa, laboral e idiosincrática de la UNAM tiene sus orígenes en
esta concepción católica de la vida y diré por qué:
En el ámbito educativo heredamos
del catolicismo un sistema que convierte la educación en burocracia. Así como
para llegar al cielo necesitamos juntar papeles: Acta de Bautismo, primera
comunión, confirmación, matrimonio y santos óleos, aquí también debemos juntar
un montón de papeles: para titularnos, para entrar a una maestría, para los concursos
de definitividad o de plazas de carrera, etc.
Tenemos la concepción católica de que en esta vida venimos a
sacrificarnos, como Cristo cuando murió en la cruz, y tenemos que vivir nuestro
calvario de aprobar materias, hacer tesis, juntar las firmas de los sinodales,
para un día ser crucificados en el
examen profesional y resucitar a los tres como licenciados, lo que nos
lleva, se supone, a otro nivel como seres humanos, aunque haya licenciados que
en su vida vuelvan a abrir un libro.
En el organigrama de la UNAM, la
estructura católica también se reproduce: está la junta de gobierno, organismo
mítico que todo lo decide pero nadie sabe quién es ni donde está, que en la
estructura católica sería Dios, quien pone al Papa, que en la UNAM seria el
Rector, quien ayudado por Dios (o la junta de gobierno) pone a su gabinete
y a los Directores de Facultades,
quienes serían los arzobispos, quienes nombran a los Coordinadores de las
carreras, o directores de escuelas quienes serían los obispos, quienes nombran a los profesores,
que serían los sacerdotes, quienes atienden al rebaño de Dios, que serían los
estudiantes, a quienes se les obliga a obedecer a sus maestros para obtener una
buena calificación y llegar al paraíso de los licenciados, fomentándose una estructura
vertical. Así, y en una estructura de obediencia irracional funciona nuestra
universidad, donde las jerarquías son mandato de Dios y donde todos le deben de
rendir cuentas al que está arriba, ya que le debe su puesto, o su calificación,
yendo totalmente en contra de la más mínima noción de autonomía teniendo que
hacer voto de obediencia, como en la estructura católica.
En la vestimenta, no he visto traje
más ridículo que el que se pone el
rector y acompañantes cuando otorgan un doctorado honoris causa (mas que en la
alta jerarquía católica). También tenemos la concepción, propia del
cristianismo, pero que del catolicismo también forma parte, de que hay que
sufrir, como Cristo, y de que el trabajo implica desgaste, sacrificio. Y en
esto se basa la justificación para que los licenciados ganen más que los que no
lo son: se quemó las pestañas, se merece un mejor salario. Sufrió. (como en la
concepción cristiana donde hay que sufrir para ganar el paraíso). Y en la UNAM
concluir una carrera universitaria efectivamente es un calvario burocrático que
poco tiene que ver con aplicar o compartir los conocimientos adquiridos, y los
concursos de definitividad y de carrera también se sufren (o se trabajan). Y es
que en nuestro mundo, capitalista, occidental y cristiano el concepto de
trabajo implica hacer lo que no te gusta, cuando no quieres, por la sencilla
razón de que te lo manda tu patrón y si no lo haces no comes, aunque no creas
en lo que haces, aunque te dediques a mentir y a vender falsos paraísos, aunque
te dediques a asesinar a la madre tierra.
Por una Universidad Nacional acorde
con los nuevos tiempos, donde ya no reina Dios en las conciencias de los
hombres si no la Madre Tierra, la Pacha mama,
que quiere a todos sus hijos por igual
y es lastimada por la violencia, la rapiña, la voracidad y obediencia ciega.
Por una Universidad realmente universal, que incorporé otras concepciones de
vida en su idiosincrasia, otros mundos, no solo el occidental y cristiano, y de
este, no solo la edad media. Vasconcelos, al final de su vida fue un católico
recalcitrante, así que cuando dijo “Por mi raza hablará el espíritu”, a lo
mejor se refería al espíritu santo, así que en nuestros tiempos sería mejor
cambiarlo:
“Que por mi espíritu,
hable la raza.”
Prof. Fabián González
Hernández.
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